Escalada en Riglos
Mallo Colorado - Vía Anorexia
Tras una marcha de aproximación más larga de lo habitual en Riglos, y habiendo encontrado el bar del pueblo cerrado ( osea, sin café para espabilar un poco) llegamos a la base del Mallo.
No nos aclaramos mucho de cual de las vías es la Anorexia ya que en la guía del Felipe Guinda aparecen menos vías de las que vemos.
Por fin nos decidimos por una con las chapas negras. Luego con el tiempo me he enterado que posiblemente sea la Vía Los kilos te sientan bien Pero bueno, la ignorancia tiene esas ventajas...
Se supone que es un largo hiper trillado en el que mucha gente se inicia en la escalada. Nosotros, o somos muy de Bilbao, o nos hemos equivocado de Vía, por que de cada diez bolos que tocamos 2 van para abajo. Esto añade un importante punto de tensión a nuestra de por si baja moral.
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Fernandito en el primer largo; nótese la distancia entre seguros... Y sí, efectivamente los gatos son unos Calma de cuando Franco era corneta |
El segundo largo me toca a mi y salgo de la reunión, una cómoda repisa, más acojonao que otra cosa. Me agarro a los bolos con tanta fuerza que les hago goteros y todo.
Pasados 4 ó 5 metros el color de la roca cambia y la calidad también. A partir de este punto el miedo cambia por un placer absoluto, bolos grises de todos los tamaños perfectamente sólidos y de una adherencia increíble. cuando llego a la segunda reunión me da pena que se acabe tan pronto.
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| Fernan llegando a la reunión. |
El tercer largo es una campa que se tumba al poco de salir de la reunión y que se hace casi de pie tirando de la cuerda.
El cuarto y último largo se lo pide Fernando y es tan disfrutón como el segundo.
En al cumbre nos hacemos las fotos de rigor, no sin antes darnos el habitual abrazo y observamos el cauce del río Gallego con la esperanza de que nunca se haga el pantano de Biscarrués
A la hora de bajarnos surge la duda, ¿por la vía ó desde la sirga que rodea la sabina de la cumbre? Para que la jornada no pierda el gusto riglero decidimos bajarnos de la sabina... No está mal, pero casi creo que es mejor bajar por la vía y llegar directamente hasta el macuto que bajarse la pedrera con los gatos puestos y esquivar todas las ramas traicioneras.
Cuando llegamos a la base aparece un grupo de Madelmans con, como diría el Manonegra, unas churris de lo más aparentes. Resulta que son de Salamanca y es la primera vez que escalan vías de largos... ¡¡Manda cojones la carga de leña!! Pese a que las tías están marcadamente buenorras, optamos por abrirnos y bajar al bar no vaya a ser que salpique.
Bajamos al pueblo bordeando las paredes y por fín llegamos al bar donde nos apretamos un bocadillo de verdad y una cerveza . Bueno, yo como no conduzco ese día me meto dos cervezas, hay que aprovechar las ocasiones...
En esta página Unos catalanes se marcan la misma vía y tiran muchas más fotos que nosotros.
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